Por Ariel Bardales
En las elecciones generales del 2021, marcaron un punto de inflexión en la historia democrática de Honduras, no solo por alta participación ciudadana, sino también, por el profundo simbolismo político que las acompaño, en donde la defensa de la voluntad popular adquirió una centralidad inédita, en donde la sociedad hondureña demandaba mayor transparencia, integridad electoral y rendición de cuentas; el ascenso de Partido Libertad y Refundación como fuerza gobernante por primera vez transformo el panorama político, evidenciando un cambio de expectativas colectivas generacional y social que rechazó la continuidad del rancio bipartidismo
La ruptura del prolongado esquema bipartidista genero un clima electoral altamente vigilado, tanto por misiones internacionales como por organismos nacionales, ya que en este nuevo escenario, las elecciones se convirtieron en un ejercicio de profunda deliberación publica, donde el escrutinio ciudadano manifestaba la voluntad política del pueblo, por ser un proceso de transición hacia un modelo de competencia más plural y no tradicional, abriendo espacio para un mayor debate democrático, desde una agenda política más diversa y sensible a las demandas sociales.
De esta manera, los comicios del 2025 no solo definirán el mapa político hondureño, sino que también consolidarán la importancia de proteger y respetar la voluntad política como pilar esencial para estabilidad institucional del país.
Marcándose como un momento plural, dinámico y desafiante en termino de gobernabilidad y democracia popular, en medio de la polarización y la presión social, en donde el respeto a los resultados se convirtió en un elemento indispensable para preservar la estabilidad institucional, dando pie a analizar los factores han consolidado la voluntad popular como eje rector del sistema democrático hondureño.
Pero ¿cuál fue el clima post electoral en Honduras, luego de experimentarse un debate intenso, en relación con los procesos de transparencia del escrutinio? ya que si bien, la participación ciudadana mostro una tendencia de recuperación en comparación las elecciones anteriores, persistieron ampliamente las dudas generadas por la circulación de información, engañosa y no verificada, en otras palabras: acusaciones políticas cruzadas.
Es así como el ambiente post electoral denoto claramente la necesidad de contar con instituciones más comprometidas con la democracia y sobre todo con el respecto a la voluntad política de pueblo hondureño, a través de procesos electorales consistentes y con mecanismos de auditoria abiertas, procurando que voluntad manifestada en las urnas prevaleciera por sobre las presiones externas o narrativas que más que informar, lo que generaron un ambiente de incertidumbre.
Sin embargo, si se tiene presente, que la voluntad política de la sociedad hondureña es el reflejo del principio por el cual la ciudadanía decide la orientación del gobierno y delega autoridad a través del voto, en Honduras este concepto ha adquirido mayor preponderancia debido a los antecedentes de los procesos electorales, los cuales han solido estar cargados de tensiones, de triunfos dudosos y pocos satisfactorios.
La cuestión aquí es que la democracia hondureña exige a las instituciones respeto a la decisión colectiva popular, sin interferencia indebidas, fortaleciendo así la legitimidad gubernamental y la cohesión social, como menciona (Dahl, 1998) la democracia solo se sostiene cuando los actores aceptan reglas claras, resultados verificables y un compromiso con el funcionamiento autónomo de las instituciones electorales.
Este 30 de noviembre, entre los desafíos más importantes destaca la circulación masiva de desinformación, un fenómeno que condición la percepción social, con el fin de alterar la confianza pública, algunas investigaciones recientes han documentado como algunos mensajes manipulados en redes pueden influir ampliamente en las narrativas de fraude incluso sin evidencia verificable (Daugaard, 2025), practica que suelen ser apoyados por sectores económicos y políticos que intentan intervenir en la estructura estatal con tal de que sus intereses no se vean afectados, debilitando la credibilidad institucional, dichas amenazadas exigen respuestas expeditas y coordinadas orientadas a blindar el proceso electoral democrático frente a interferencias.
El papel del discurso político y la narrativa Publica.
En los comicios de este 2025, el discurso de los lideres políticos desempeña un papel determinante en la interpretación publica de los resultados, investigadores como Levitsky y Ziblatt (2021) destacan que las democracias se erosionan cuando los actores rechazan las reglas del juego o promueven acusaciones sin pruebas, mecanismo de ataque utilizado ampliamente por el bipartidismo y grupos conservadores.
Por ello actualmente, la consolidación de una comunicación responsable es determinante para evitar la suma de tensiones y por el contrario es necesario fortalecer los mecanismos que se oriente a la construcción entorno al dialogo y a la aceptación de la voluntad popular como base de la democracia, por lo que la narrativa debe estar alineada tanto por medios de comunicación como por las plataformas digitales hacia el respeto institucional y a la construcción de consensos.
Para asegurar la estabilidad democrática posterior a este 30 de noviembre, Honduras necesita fortalecer la institucionalidad del Estado, fomentar la participación ciudadana en el proceso electoral, velar por la construcción de discursos que fomenten la protección a los derechos y libertades, a la equidad política, jurídica y social, a la promoción del Estado de derecho, a la participación ciudadana y la justicia social; considerando que lo que más legitimidad da un proceso electoral es el involucramiento de los miembros de la sociedad, teniendo en cuenta que los actores políticos respeten la independencia del Consejo Nacional Electoral (CNE), de despliegue prácticas de transparencia en todas las etapas de este proceso.
Es así que la defensa de la voluntad política en Honduras, post elecciones, representan un desafío y, al mismo tiempo, una oportunidad para profundizar la democracia, en el cual el voto es la base con la cual se construye la legitimidad gubernamental y la estabilidad social, requiriéndose una combinación de instituciones sólidas, ciudadanía participativa, liderazgo responsable y mecanismo de rendición de cuentas estable y creíble, ya que solo mediante este conjunto de elementos es posible garantizar que la decisión popular prevalezca y que Honduras avance hacia un futuro democrático más sólido y transparente.
Fuentes.
Dahl, R. (1998). On Democracy. Universidad de Yale Press. Obtenido de https://www.aceprensa.com/resenas-libros/la-democracia-una-gu-a-para-ciudadanos/?utm_source
Daugaard, A. (2025). Operación Desinformación, el impacto de los bots y la noticias falsas y la propaganda estatal en las elecciones de Honduras. Tegucigalpa, Honduras. Obtenido de https://institutodelajusticia.com/operacion-desinformacion/?utm_source
Steven Levitsky, D. Z. (2021). Cómo mueren las democracias. Ariel, 336. Obtenido de https://publicaciones.eafit.edu.co/index.php/co-herencia/article/view/6995/5305





