por Mgtr. Jorge Armando Hernandez Vidal
A pesar de los intensos y cada vez más visibles esfuerzos de los sectores conservadores por boicotear y deslegitimar el proceso electoral, en estrecha coordinación con sus aliados foráneos, el rumbo del país parece definido. El próximo 30 de noviembre Honduras elegirá a su segunda presidenta mujer: la profesora y abogada Rixi Moncada. Este desenlace no responde únicamente a una coyuntura política, sino a un proceso social más profundo, en el que la ciudadanía ha decidido defender su voluntad frente a las campañas de miedo, la desinformación y las maniobras que buscan frenar los cambios que el país demanda.
¿Cuáles son los principales fundamentos del triunfo del Partido Libertad y Refundación? Aunque son múltiples los factores que explican el respaldo hacia el proyecto político de la resistencia hondureña, hay dos que destacan de forma contundente: la gestión del actual gobierno y el perfil de la candidata. Desde su llegada al poder, la presidenta Xiomara Castro ha impulsado un modelo de gobernanza orientado a atender directamente a las comunidades, priorizando obras, programas sociales y políticas públicas que han devuelto la presencia del Estado a territorios históricamente marginados. Este trabajo sostenido ha generado resultados visibles, palpables y verificables para la ciudadanía, lo que constituye un pilar central del apoyo con el que hoy cuenta Libertad y Refundación.
Sin embargo, este respaldo no ha surgido en un ambiente político sencillo. A pesar de que la oposición logró aglutinarse en un frente común desde el inicio del mandato, no ha conseguido deslegitimar ni detener los miles de proyectos que se ejecutan a lo largo del país. Paralelamente, la matriz mediática tradicional ha intentado imponer una narrativa adversa, minimizando o invisibilizando el impacto de la gestión gubernamental. Estos medios de comunicación alineados con intereses económicos y políticos distantes del bienestar del pueblo hondureño, han promovido discursos cargados de odio, clasismo, misoginia y aporofobia, buscando erosionar la confianza del pueblo. No obstante, la experiencia cotidiana de la población, que contrasta con la narrativa mediática, ha sido más fuerte: la gente sabe quién les ha respondido y quién ha intentado desinformar.
La estrategia impulsada por la oposición política, ha resultado insuficiente. Cientos de foros, paneles y campañas mediáticas no han logrado ocultar lo que la ciudadanía constata a diario: que los beneficios de esta administración son tangibles y llegan directamente a las comunidades. La gente ha visto mejoras reales en infraestructura, salud, educación, asistencia social y oportunidades económicas, y esa experiencia concreta se ha convertido en el principal motor del respaldo popular. Esa desconexión entre la narrativa mediática y la realidad vivida explica, en gran medida, por qué Libertad y Refundación se perfila nuevamente para obtener el triunfo electoral.
Otro elemento fundamental a destacar es la figura de la candidata de Libertad y Refundación, Rixi Moncada, cuya trayectoria representa una garantía de capacidad, integridad y resultados. Su hoja de vida combina experiencia académica, formación sólida y un compromiso probado con el servicio público. Inició su camino como maestra de educación primaria, se formó como abogada, posteriormente realizó estudios de especialización en el extranjero. Se convirtió en Notaria Pública, trabajando en el Poder Judicial y ejerció como docente universitaria en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, espacios en los que fortaleció su comprensión del Estado, la justicia y el papel de la educación en el desarrollo nacional.
Su paso por cargos públicos ha sido igualmente notable. En el año 2006 fue nombrada, Secretaria de Trabajo, impulsó reformas y procesos que fortalecieron los derechos laborales. En la Empresa Nacional de Energía Eléctrica dejó números positivos, siendo la última funcionaria en lograrlo, y demostrando que la administración pública puede operar con eficiencia y transparencia. Su liderazgo fue determinante en el Consejo Nacional Electoral, donde jugó un rol crucial para garantizar la integridad del último proceso electoral, dejando constancia de su capacidad técnica y su compromiso con la democracia.
En la gestión de la presidenta Xiomara Castro, Moncada asumió retos de alta complejidad. Como ministra de Finanzas ordenó de manera efectiva las finanzas del Estado, promovió la eliminación de los fideicomisos y fortaleció la caja única del Estado, marcando un hito en la transparencia y la eficiencia del uso de los recursos públicos. Posteriormente, en uno de los momentos más críticos del gobierno, fue nombrada ministra de Defensa. Allí volvió a demostrar su capacidad para hacer que las instituciones funcionen de forma efectiva, garantizando estabilidad, coordinación y seguridad institucional.
Todo esto revela a una mujer con carácter, disciplina y una ética de trabajo incansable. Rixi Moncada es una dirigente que opera con rigor técnico y liderazgo firme, alguien que trabaja 24/7, que asume responsabilidades difíciles y que logra resultados tangibles. Por ello, para amplios sectores de la ciudadanía, su candidatura representa no solo continuidad, sino la posibilidad de profundizar la Refundación con claridad estratégica, solvencia profesional y capacidad de gestión comprobada.
En conclusión, el pueblo sabe qué se ha hecho y quién ha estado del lado de sus necesidades, así como quién ha intentado frenar esos avances. Sabe también quién tiene la capacidad, la experiencia y el compromiso social para conducir la siguiente etapa del proceso de Refundación. Por eso, más que una predicción, decir que Rixi Moncada será la próxima presidenta de Honduras es reconocer la voluntad colectiva que se ha ido construyendo en cada comunidad, en cada obra y en cada decisión de gobierno puesta al servicio de las mayorías. Este 30 de noviembre, Honduras no solo elegirá autoridades, confirmará un rumbo, la profundización del proceso de refundación. El pueblo ya decidió, y ninguna campaña de desinformación, ninguna alianza coyuntural de la oposición ni ninguna distorsión mediática podrá oscurecer esa decisión.




