Por Douglas Vargas

Durante los años 80”, la televisión representaba una distinción de opulencia y prestigio. Producto de la aspiración de las masas y los avances en la tecnología se volvió de propiedad y consumo popular, el lugar donde se ubicaba la pantalla empezó a ser un punto de reunión familiar, sustituyó la mesa en la sociedad hondureña. Empezó entonces a ocupar el lugar más significativo en la construcción de opiniones y la creencia en realidades ficticias, pero ¿quiénes dominan el espectro televisivo?… 10 pandillas, la oligarquía.

Por lo tanto, empiezan a consolidarse el monopolio de los medios de comunicación nacional, con la irrupción a mediados del presente siglo de un canal televisivo “El gigante de las 3 letras”, el cual retrata la representación gráfica más clara de la rentabilidad y control mediático televisivo en el país. El cual, aunque disfrazado bajo la construcción de personajes títeres charlatanes, captan la atención de la población desviándola de los temas realmente importantes, polarizando las intenciones de los grupos hegemónicos de los cuales son empleados. 

Pocas cosas son más burdas para la captación de la atención televisiva como lo es la sexualización de la imagen femenina, estrategia por excelencia de los medios televisivos nacionales, los cuales más allá de constituir medios de comunicación fungen como medios de desinformación y manipulación mediática, estableciendo una agenda que responde a los intereses de las 10 familias dueñas del país, y de las cuales sus intereses serán siempre la antítesis del bienestar de las masas.

Previo a las elecciones a celebrarse el próximo 30 de noviembre, estos medios de manipulación juegan un papel trascendental, moldean a gusto y a placer las creencias de gran parte de la población, la cual culturiza estos personajes memeticos, como una especie de deidad “lo dijo el licenciado Don Eduardo”, construyendo una especie de fé a ciegas en una circulo ritual satánico entorno a sujetos que autoproclaman llevar su palabra como verdad absoluta, la objetividad y el balance. Abran las líneas en máster, la plataforma está llena…

Pero no apuntemos a los títeres, apuntemos a los titiriteros ¿Quiénes son?, son la clase dominante, las dueñas el capital económico, las que viven en los “no sitios” como las torres Sky,Fisher Land en Miami, esos lugares que todos vemos pero pocos visitan, los dueños de los medios de producción que en el mejor de los casos te pagan lo mínimo que en ley corresponde pero te explotan a manera de esclavitud siglo XXI, aquellos que te prohíben enfermarte que te sacan la cotización del seguro social sin haberte afiliado.

Y es así, mediante estos medios de descomunicación de gran poder para influir en las decisiones y creencias de las personas, que se escurre un discurso sesgado por los intereses de las mismas 10 mafias, que se teje un discurso anti Libre, anti sociedad justa, anti impuestos y anti derecho a vivir con dignidad. Tergiversar la realidad en contra del actual gobierno, lo miserable de recurrir a manipular a la población en 32 pulgadas de pantalla, el tamaño más vendido y el más barato para el consumo de telebasura.

Como establece Bourdieu (1996) “En ultima instancia, lo que pesa en la televisión es la coerción económica” (p.19). Pero también es política. Por lo tanto, en apariencia alguno de los identificados dueños de canales televisivos, parecen no pertenecer a las 10 familias dueñas de Honduras, pero sus capitales económicos son los que determinan la agenda de lo que vemos, de la desinformación establecida partiendo de los intereses de unos pocos, queriendo convencer a toda costa a los muchos, que deben alienarse y someterse a garantizar no perder su status quo hegemónico.

Brota entonces de las 32 pulgadas de una pantalla de un barrio, en una colonia, en un pueblo, en los hogares hondureños de la masa popular, la construcción distópica, construida mediante engaños de las clases dominantes (de un cumulo de familias que en suma no alcanzan la docena), estas, las que establecen sus intereses por encima del resto. “Sobre todo, a aquellos sectores importantes de la población que están atados de pies y manos a la televisión como fuente única de informaciones” (Bourdieu,1996,p.23)

Es entonces, mediante la televisión, que los grupos dominantes, aquellos que oprimen las masas populares, que establecen y ejercen el poder de su hegemonía cultural, lo cual significa la forma de dominación mediante la cual un grupo social logra que sus valores, ideologías, creencias y formas de pensar la realidad sean normalizadas, al punto de consolidarse como lo correcto, lo moralmente bien, la ética social rutinizada aún sin realmente serlo.

Según lo cual Gramsci (1975) reflexiona sobre la hegemonía como” La supremacía de un grupo social se manifiesta de dos modos: como dominio y como dirección intelectual y moral. Una clase domina a los grupos adversarios, pero dirige a los afines y aliados.” (p.203). Y es uno de los ejemplos más claros en el caso de la sociedad hondureña, la oligarquía busca retomar el dominio de la institucionalidad estatal (adversario de lo privado), mediante la dirección de la mal llamada “oposición” (Payasuelos de oficio o de ocio).

Aunque los logros alcanzados por el proyecto de refundación de Honduras son muchos, la maquinaria televisiva de la clase dominante, de las 10 familias/pandillas, está en marcha, ocultando los avances en sectores fundamentales del gobierno de la presidenta Castro, por  hacer prevalecer sus intereses, sobre todo, en vísperas de un proceso electoral manchado por intentos de fraude electoral, de desestabilización social, de crisis políticas. A través de la televisión, instrumento de adoctrinamiento y manipulación. Apaguen la Tele, la refundación llegó y continuará…

“Si deseas controlar a la población, no puedes recurrir a la fuerza. Debes moldear sus creencias y actitudes.” (Chomsky, 1991, p. 18). Plasmando el diseño televisivo de la oligarquía nacional hondureña

Bibliografía

Bourdieu,Pierre (1996). Sobre la televisión. Anagrama

Chomsky, Noam (2013). Media control: The spectacular achievements of propaganda. Seven Stories Press.

Gramsci, A. (1999). Cuadernos de la cárcel (Vol. 1). México: Era. (Obra original publicada en 1975).

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