Por Elías Villalta

Así son las cosas, y así se las hemos contado (…)”, es el remate de uno de los editoriales que a diario consumen los televidentes de una de las corporaciones de televisión que controlan la escena de medios de comunicación en el país.  Esta frase tan sencilla, y de apariencia inofensiva, esconde la enorme maquinaria, a través de la cual, la industria de la opinión pública, “informa, y forma” opinión, como se repite a diario en una de las principales casas radiales en el país.

Los medios de comunicación funcionan como una gran maquila, pero en lugar de camisetas, se producen opiniones, que resultan ser mucho más importantes que el suceso mismo, la mayoría de las veces, incluso contradictorios, por ejemplo, en lugar de Golpe de Estado en 2009, en Honduras hubo una “sucesión constitucional”, en lugar de una conspiración contra las elecciones, lo que los medios informan es un atentando contra la privacidad. Si las corporaciones de televisión de Honduras se lo propusieran, producirían una nueva verdad infantil, el lobo feroz víctima y caperucita roja villana.

La producción de la opinión pública es un trabajo muy arduo, comienza muy temprano citando pasajes de la Biblia, para posteriormente ofender al prójimo a diestra y siniestra, porque por supuesto, el micrófono y la cámara así lo permiten. Después del recuento de noticias de la noche y madrugada, viene la pasarela de “expertos”, tan preparados como usted o como yo, porque en la gran industria de la opinión, no importa saber a profundidad, importa opinar sin mesura, el resto del trabajo se lleva a cabo en producción “detrás de cámaras”, cintillos maliciosos, música dramática y escenas de archivo que detonen en el público la emoción precisa.

Antes de las diez de la mañana, las industrias televisiva y radial han producido ya el primer lote de opinión pública del día, y lo seguirá manufacturando en unidades más pequeñas a través de sus principales sucursales de distribución: las redes sociales y diarios digitales. Artículos de “expertos”, publicaciones mal redactadas, encuestas mal intencionadas, opiniones de “influencers”, políticos tradicionales y “outsiders”, son los principales recursos para mantener latente la opinión producida por la mañana. Piense en la siguiente analogía, cada idea producida por la mañana es un dispositivo celular, y cada publicación en redes sociales, cada comentario en programa de entretenimiento es una “actualización de sistema”, que permite que el dispositivo opere a cabalidad.

En este punto es necesario hacerse una pregunta ¿Quién decide lo que produce la industria de la opinión pública?, por supuesto, como en cualquier fábrica, sus dueños. La industria de la opinión pública se encuentra bajo el control de las 10 familias que concentran la riqueza de este país, cuyos intereses han sido afectados por el gobierno de la Presidenta Xiomara Castro, que en su modelo de Socialismo Democrático ha priorizado la atención de las necesidades de las poblaciones más vulnerables y la garantía de sus derechos, en lugar de las rentas de los grupos privilegiados en el país. 

De cara a las próximas elecciones, el discurso de la candidata de LIBRE, ha sido frontal, las 10 familias deben pagar impuestos, y se impulsaran las reformas fiscales para transformar la matriz tributaria de Honduras en favor de los más pobres, la Ley de Justicia Tributaria. Esto constituye una clara afrenta para los grupos económicos que controlan el país, y no lo perdonan, así que vuelcan todos sus medios a atacar a la candidata que los reta, esto incluye, la industria de la opinión pública, que controlan y operan a la perfección.

El mejor ejemplo de esta situación lo encontramos en la agenda que presentaron los principales medios de comunicación del país el día miércoles 19 de noviembre, que se resume en dos puntos: llanto e indignación por la eliminación de Honduras del próximo mundial de futbol United 2026, y una “telenovela” sobre la crisis de la democracia, con participaciones en vivo y directo desde Miami, y por supuesto, ignorando por completo la flagrante conspiración contra las elecciones, revelada recientemente en los audios de la Consejera Cossete López, que fueron entregados al Ministerio Público. 

A primera vista, podría parecer normal esta agenda, pero justo de eso se trata, de verla sin sospecha, para no descubrir lo que oculta. ¿Qué oculta hoy la industria de los medios de comunicación?, ¿Qué “verdad” han decidió manufacturar?, si se tratara de un fenómeno de la astronomía, estaríamos hablando de uno de los eclipses más grandes que la prensa y la televisión han producido en los últimos cuatro años, la pobreza se redujo en un 13.5%, y sobre este asunto, nadie dice nada.

El día martes 18 de noviembre, el Instituto Nacional de Estadística (INE) presentó los datos de la Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples, en la que se exponen datos irrefutables sobre el éxito de las políticas implementadas por el gobierno actual, la pobreza extrema se redujo en 15.4% , los NO pobres en el país han aumentado significativamente, pasando de una taza de 26.4 en 2021 a 39.9 en 2025, y las cantidad de personas con problemas de empleo cayó de 3.4 millones en 2021 a 2 millones en 2024.

En una sociedad con medios de comunicación objetivos, comprometidos con la búsqueda de la verdad y la objetividad, este hecho no habría pasado desapercibido, sin embargo, la verdad no se busca, se fabrica, y las 10 familias que controlan la riqueza en el país disponen de medios masivos y sofisticados para hacerlo. A 10 días de las elecciones, la élite empresarial no puede permitirse reconocer los evidentes logros del gobierno de LIBRE, mucho menos celebrarlos, porque al final del día, la verdad no importa, solo los intereses.

En el umbral de las elecciones, la reflexión necesaria  es  desconfiar de la industria de la opinión pública que ha dispuesto todo su arsenal para instalar dos ideas en el sentido común de la población, primero negar el contundente apoyo popular que respalda a la candidata Rixi Moncada, segundo, responsabilizar de un complot antidemocrático a LIBRE, cuando a todas luces se encuentra la evidencia que el fraude se sigue fraguando en las mismas instituciones políticas que lo han hecho desde el siglo pasado.

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